‘Ni una menos’ que se hicieron mil en el adoquinado tandilero

Como sucede desde hace cinco años a esta parte, la consigna por ‘Ni Una Menos’ convocó a más de mil personas a las calles céntricas de Tandil. Codo a codo en la militancia feminista cotidiana, en pos de la concientización y visibilización de las diversas formas de la violencia machista, resultó que fueran muchas más que aquellas ‘dos’ de los primeros tiempos de la causa por estos pagos. En este 2019, la marcha giró en torno a la asfixia económica y los estragos del ajuste sobre las políticas públicas dirigidas a mujeres y disidencias.

El punto de concentración fue la esquina de Pinto y Chacabuco. Desde las 16, a modo de previa, distintas agrupaciones se acercaron, para comenzar a impregnarle color, glitter (verde y violeta, por sobre todo) y ritmo de bombos y redoblantes a la jornada.

Hacia las 17.30, integrantes de Mujeres Teatristas iniciaron una intervención, para recrear la fotografía que eternizó a 9 de las 146 trabajadoras textiles que murieron incendiadas en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, en 1911. Como parte de la actuación, repartieron esa foto, y en el dorso señalaron: “En las calles se encarna la piel que resurge del fuego. Hoy renacen desde las cenizas, caminan entre nosotras. Hoy existen, la Lucha las nombra. Ni una menos. Vivas nos queremos”.

Hacia las 18.30, luego de algunas idas y venidas, las columnas, encabezadas por la bandera de ‘Ni Una Menos’, partieron desde Pinto e Yrigoyen hacia 9 de julio, para llegar a Mitre, luego a Rodríguez y finalizar por Belgrano en el municipio. A lo largo del recorrido, se fueron sumando personas que completaron las casi tres cuadras de extensión de la movilización, y también hubo aplausos desde la vereda, a modo de aprobación y acompañamiento al reclamo para terminar con la violencia machista, que encuentra su extremo en los femicidios y demás crímenes de odio.

Ya en el veredón municipal, la intervención de Mujeres Teatristas tomó su dimensión y contundencia ante la mirada y el silencio del millar y medio de personas que se convocó. Silencio que se transformó en emoción y estremecimiento, al grito de ‘Ni Una Menos. Vivas nos queremos’.

Intervención – Ni Una Menos Tandil 2019

[TANDIL]Al finalizar la quinta marcha 'Ni Una Menos', en el veredón del palacio municipal tandilense, Mujeres Teatristas realizaron una intervención, referida a las 146 mujeres obreras textiles que en 1911 fueron incendiadas en una fábrica en Estados Unidos.Imágenes de Liliana Torres para Miradas del Centro.com.ar

Publicado por Miradas del Centro en Lunes, 3 de junio de 2019

‘NI UNA MENOS’ Y SUS MÚLTIPLES DEFINICIONES

Previo a la lectura del documento elaborado por las organizaciones, desde la Colectiva Feminista ‘Berta Cáceres’ reprodujeron una compilación de casi cincuenta testimonios de mujeres de diversos ámbitos (partidarios, sindicales, sociales, entre otros), extractos sociales y edades. El denominador común: la definición, desde cada uno de esos espacios, de qué implica la lucha por ‘Ni una menos’. Allí se escuchó que “Ni una menos es ESI en las escuelas y pibas en las calles. Es carnavales libres, sin violencia. Es basta de violencia institucional sobre mujeres y disidencias. Es que el aborto sea ley, seguro, libre y feminista. Es que mi compañeritos puedan pintarse las uñas. Es sentirnos cómodas y libres en una relación. Es no tener miedo a andar solas por la calle y caminar tranquilas. Es licencias por violencia de género en nuestros convenios colectivos de trabajo. Es poder besarme con mi novia donde quiera y cuando quiera sin ser violentadas. Es luchar juntas contra el ajuste”.

También hubo quienes señalaron que “para decir ‘Ni una menos’, hay que erradicar las condiciones y desventajas que sufren las trabajadoras dentro del mercado laboral. Ni una menos es que no nos señalen con el dedo a las mujeres que criamos a nuestras hijas e hijos solas. Es acompañar a mis hijas militantes en la lucha, porque estoy convencida de que juntas podemos. Es vivir el mundo del circo libre de violencias y machismo. Para militantes del feminismo villero, es la consigna que representa el grito por nuestros derechos como mujeres trabajadoras, mamás, estudiantes, militantes, trabajadoras de la economía popular. Es un grito de lucha para que la elección sobre ser madre o no serlo no esté condicionada a los tiempos de una beca doctoral. Es basta de que las pibas tengan miedo. Es que nadie, vinculado al poder, nos amenace por denunciar irregularidades con el patrimonio artístico”.

“Ni una menos es un grito necesario de lucha para decir basta de maltratos hacia las mujeres, es un abrazo de contención, es el haberme encontrado con un montón de hermanas, es ponerme feliz cuando las veo creativas, cuando luchan por vivir, sentirme protegidas cuando estamos en las ferias de noche. Es aprender a amarnos, a escucharnos sin juzgarnos, es volver a ser brujas, a hacer los círculos de risas, de hechizos. Es la manera en que nosotras podemos salir a luchar por nuestros derechos a la educación, a la salud, al trabajo, y también para que se reconozca la igualdad”.

“Para las trabajadoras estatales, ‘Ni una menos’ es terminar con los despidos en el Estado: ni una trabajadora menos. Para las trabajadoras municipales, Ni una menos es que haya formación obligatoria en perspectiva de género para profesionales y personal de la salud; que se esclarezca el femicidio de Laura Iglesias y todos sus encubrimientos; y que se dé el tratamiento adecuado a la denuncia de violencia laboral realizada en octubre de 2018 contra la titular de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual, quien pese a esto continúa a cargo de la misma”.

“Ni una menos, siendo trans y travesti, significa poder salir de este genocidio que nos mata hace décadas que el Estado oculta. Para las ‘tortas’, ‘Ni una menos’ es que no disciplinen nuestros amores, placeres, goces y cuerpas; y que no nos humille el ginecólogo en la salita del barrio. Para una vecina de Villa Italia, ‘Ni una menos’ es que no haya profesionales violentos en los centros de salud. Es la lucha para que todas nos empoderemos y que seamos libres de decidir sobre nuestros cuerpos. Duele ‘Ni una menos’ en la mesa los domingos. Para Geógrafas haciendo lugar, ‘Ni una menos’ fue tomar consciencia de que nuestro cuerpo es nuestro primer territorio y es lo que debemos defender. Para estudiantes terciarias, ‘Ni una menos’ es no callarse ante comentarios misóginos y abusos de poder por parte de profesores y directivos. Es que toda persona que elija trabajar con su cuerpo y con el teatro como medio de expresión, pueda hacerlo libremente y sin miedo”.

“Para las enfermeras, ‘Ni una menos’ es poder salir del turno noche y saber que llegamos tranquilas a casa. Para mujeres de más de 50 años, es la palabra que puede ser dicha, la voz que es escuchada y la nueva mirada que devela y desvela. Para las historiadoras, ‘Ni una menos’ es el nombre dado a una tragedia que hemos vivido las mujeres y las disidencias sexuales desde tiempos inmemoriales; pero también es el de una lucha por la igualdad, por la vida y en contra de toda forma de discriminación, de humillación, de acoso. Para la Red de Educadorxs por la ESI, ‘Ni una menos’ es educación sexual integral para descubrir y para decidir. Es que no sigan invisibilizando, violentando y negando la historia de nuestras hermanas originarias. Es que el encuentro sea plurinacional. Vivas y libres nos queremos”.

DOCUMENTO LEIDO POR LAS ORGANIZACIONES

Hoy, como todos los años, desde el 2015, nos encontramos otra vez en las calles, reclamando contra la violencia machista que nos mata todos los días. En 2018, las mujeres víctimas de femicidios fueron 278. En lo que va de este año, superan los 135. En 2018, se registraron 147 crímenes de odio, por orientación sexual e identidad de género, de los cuales 67 resultaron en muertes, y de éstas, 43 fueron mujeres trans. Cada día se suman nuevos casos. En este año, volvemos a las calles, más creativas y furiosas que nunca, a luchar contra la violencia machista y la asfixia económica que nos invisibiliza y asesina. Mujeres y disidencias sexuales somos oprimidas en cada espacio de nuestras vidas por la cultura heteropatriarcal que nos cosifica, explota y margina en esa opresión, trazada no sólo por la violencia de género sino también profundizada por la clase y etnia.

Como dijimos el 8 de marzo, cuando paramos, la desidia del gobierno de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Miguel Lunghi nos asesina en cada desfinanciamiento presupuestario, destinado a erradicar la violencia de género; en las políticas públicas de retroceso y de hambre; y en cada penalización, criminalización y mercantilización de nuestros cuerpos e identidades. El femicidio de Estado existe y se ve profundizado con la avalancha neoliberal en toda América Latina, donde rige desmedidamente el cinismo, la xenofobia, y la misoginia.

Por eso, decimos ‘Ni Una Menos por violencia económica’. Las situaciones de vulnerabilidad respecto a la violencia de género se profundizan por la violencia económica que el actual proceso de ajuste genera sobre mujeres y disidencias. En los últimos tres años, las mujeres hemos visto un incremento en la brecha salarial, mayores índices de desocupación y peores condiciones de contratación en relación a los varones. Esta situación se agudiza para la población travesti y trans. En este sentido, decimos ‘Ni una menos más precarizada, Ni una menos sin más derechos’.

Esta desigualdad en términos de acceso a salarios dignos y bien remunerados también se traslada a nuestra situación jubilatoria y de disidencias. Situación que había sido, de alguna manera, compensada por la moratoria previsional que permitió acceder a una jubilación mínima a casi dos millones de mujeres. Jubilación que hoy tiene fecha de vencimiento, y las mujeres, incertidumbre de una vejez digna. Por eso, decimos ‘Ni una menos sin jubilación’.

Volvemos a decirlo porque las tareas domésticas y de cuidado han sido ninguneadas, invisibilizadas y no remuneradas, porque no sólo se da respecto del reconocimiento de ese trabajo central en el sostenimiento del mundo, sino porque además nos siguen empujando a trabajos informales, precarizados e inestables, asociados a esos mismos roles. Con el fin de la Ley Nacional de Moratoria, también termina nuestro derecho a jubilarnos y el reconocimiento a nuestra labor.

Para algunas mujeres, la violencia económica se reservó golpes más duros, ya que ciertos programas de seguridad social, que garantizaban protecciones, cuidados y derechos, se vieron vaciados, desmantelados y plagados de obstáculos para su ejecución. Muestra de ello son el desmantelamiento del programa Qunitas, la obstaculización para el acceso a pensiones no contributivas, de madre de siete hijos, de reducción presupuestaria del ‘Hacemos Futuro’ y otros programas del gobierno nacional. La asfixia por la situación económica impulsa a mujeres y madres a utilizar el nuevo crédito de Anses, otro mecanismo perverso de este gobierno, para cubrir necesidades básicas para ellas y sus hijes, hipotecando así sus ingresos. No queremos Ni una más pagando la comida en cuotas.

También decimos ‘Ni una menos por desfinanciamiento de la Ley de Emergencia’. La violencia de género nos golpea a todas, pero a las compañeras de sectores de mayor vulnerabilidad social son las más castigadas. Las organizaciones de mujeres, sociales y políticas hemos dado pasos importantes en detección de todo tipo de violencias que sufrimos las mujeres, la diversidad y las disidencias en nuestro país. La situación de emergencia que vivimos se refleja en datos concretos, pero estos datos muchas veces los tenemos que reconstruir nosotras mismas, debido a la falta de información que aún reina y que justifica la inacción y el desfinanciamiento.

Con la finalidad de generar medidas concretas para combatir la violencia machista, desde distintas organizaciones se presentó en el Congreso, el 24 de mayo, un proyecto de declaración de Emergencia Nacional en Violencia Contra las Mujeres. En el mismo, se plantea la necesidad de destinar presupuesto extraordinario y reasignar partidas para desarrollar medidas de urgencia en la prevención y asistencia en la situación de violencia, en este contexto de emergencia social, en materia de género. La Ley plantea como urgente la construcción y puesta en marcha efectiva de refugios para mujeres en situación de violencia; de casas de día con profesionales idóneos; subsidio habitacional que garantice la independencia económica a las mujeres vulnerables; asistencia económica y legal; un plan nacional de promotoras territoriales en género; un sistema de alerta temprana y localización inmediata para las víctimas; pronta aplicación de la ‘Ley Micaela’; implementación plena de la Educación Sexual Integral.

En este marco, exigimos que el Ejecutivo municipal trate el proyecto de declaración de Emergencia Pública en Violencia de Género, que lleva más de tres años en un cajón, sin poder tratarse en el Concejo Deliberante. El mismo prevé un abordaje integral de la violencia machista, garantizando una política de vivienda, trabajo y subsidios, entre otras cuestiones de relevancia, para garantizar nuestra autonomía económica, y asistir y erradicar las violencias. Para que se asigne el presupuesto necesario para erradicar la violencia de género y porque están recortando los presupuestos en áreas sensibles a nuestros derechos.

‘Ni una menos por abortos clandestinos, Ni una menos por la desatención del Estado’. Las mujeres y disidencias de Tandil, sobre todo las mujeres y disidencias pobres, tenemos grandes dificultades en el acceso efectivo al Sistema Integrado de Salud, con demoras en los turnos y colapso en el nivel primario de la atención. Denunciamos que, incluso, hay barrios de esta ciudad sin centros de salud comunitaria cercanos, lo que pone en riesgo, en particular, a las mujeres y niñes, así como dificulta la posibilidad de contar con espacios de escucha y acompañamiento ante situaciones de violencia de género, aún cuando no haya denuncia. Denunciamos las dificultades de la revictimización que sufren quienes asisten al Hospital Municipal ‘Ramón Santamarina’, en casos de lesiones por violencia de género, debido a las largas esperas en condiciones inseguras, y al completar historias clínicas de manera parcial y sesgada.

Observamos con preocupación las actuales dificultades en la obtención de métodos anticonceptivos, particularmente en la población adolescente, debido a prejuicios y/o estigmatizaciones. Además, existen listas de espera que desalientan la concreción de algunos métodos; y la negación de profesionales a realizar prácticas como la vasectomía y la ligadura de trompas, con argumentos que desconocen los derechos adquiridos a partir del andamiaje jurídico vigente. Repudiamos la obstaculización de prácticas de interrupción legal del embarazo, que se registran en el segundo nivel de atención, eludiendo las leyes vigentes que las amparan.

Advertimos y alertamos sobre la escasez de espacios profesionales capacitados en la atención población LGTTBI, de dispositivos del monitoreo y la falta de diseño e implementación de políticas de salud orientadas a las disidencias sexo-genéricas. Nos preocupa, además, la escasa capacitación en perspectiva de género de funcionarios y agentes del Estado, que se traduce en el deterioro de las condiciones de salud y de vida de cientos de mujeres y disidencias en la ciudad. Por todo esto, entendemos urgente y necesaria la garantía de políticas, servicios y recursos que permitan el efectivo goce de la salud, entendida en sentido amplio y contextual, para mujeres y disidencias sexuales.

Por eso, también decimos ‘Ni una menos por falta de políticas públicas integrales y recursos del Estado municipal’. En Tandil, se realizan 170 denuncias mensuales por violencia machista e intrafamiliar, pero de acuerdo a las estadísticas, la mayoría de las situaciones de violencia no son denunciadas. En nuestra ciudad, los dispositivos de atención se activan a partir de la denuncia, lo que demuestra que no existe un abordaje preventivo y de sensibilización. Denunciamos el enfoque parcial y fragmentado de atención en las situaciones de violencia de género con el que funciona la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual. En este sentido, advertimos la insuficiencia presupuestaria, que no sólo impide y niega la atención integral y prolongada de las situaciones, sino que, además, no se actualiza respecto a la inflación, el encarecimiento de las condiciones de vida y la precarización generalizada. Esta situación se encuentra ligada a criterios de asignación arbitrarios y desiguales de los recursos, que reflejan concepciones meritocráticas, racistas, misóginas y patriarcales. La atención express de situaciones graves y de larga data en la Dirección de Políticas de Género deja a las mujeres y disidencias en una situación de gran vulnerabilidad y riesgo.

[TANDIL]Un momento en la multitudinaria Marcha 'Ni Una Menos. Vivas y libres y nos queremos'. Esquina de Rodríguez y San Martín.

Publicado por Miradas del Centro en Lunes, 3 de junio de 2019

Denunciamos también la necesidad de fortalecer los equipos técnico-profesionales de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual, y de la Casa de Abrigo ‘Marta Pelloni’, con personal capacitado e idóneo, que se desempeñe en condiciones laborales dignas y ambientes de trabajo sanos y libres de violencia. En este sentido, no olvidamos la denuncia por violencia laboral efectuada contra el titular del área, que, lejos de tener un tratamiento adecuado, tuvo como única resolución la reubicación de las trabajadoras denunciantes y el sostenimiento de la responsable de la Dirección en su cargo.

Por todo esto, exigimos la jerarquización de la Dirección, transformándola en Secretaría; un abordaje integral, que no se reduzca a la urgencia de las violencias más explícitas, sino que también contemple el acceso a una vivienda digna, a la salud, al trabajo y a la educación; que el Municipio de Tandil genere, en el sentido de la Ley de Emergencia en Género, un reconocimiento económico para las promotoras de género y toda la militancia que acompaña y contiene en los diferentes territorios a mujeres y disidencias en situaciones de violencia, como respuesta a la insuficiencia del Estado para con los sectores más vulnerables.

En nuestra ciudad, las mujeres y disidencias que asisten por situaciones de violencia a cualquier comisaría no reciben la atención necesaria y sólo son derivadas a la Comisaría de la Mujer y la Familia. Comisaría que no cuenta con el personal suficiente ni capacitado. Tampoco dispone de insumos ni mecanismos de seguridad internos, ante situaciones complejas que se puedan presentar en el desempeño de sus tareas. Exigimos al poder ejecutivo municipal que interceda para solicitar los recursos a la Provincia; el fortalecimiento de la Comisaría de la Mujer; la capacitación permanente para sus agentes; la descentralización de oficinas, con personal capacitado, para la toma de denuncias en las diferentes comisarías; y la incorporación inmediata de una médica al equipo interdisciplinario de la Comisaría de la Mujer y la Familia. ‘Ni una menos por maltrato policial’.

A partir de las denuncias, la intervención de la Justicia del Fuero de Familia se limita a los casos que prevé la Ley Provincial de Violencia Familiar, dejando afuera las denuncias por violencia de género en los casos en que sucede fuera del ámbito familiar: en el trabajo, en las instituciones educativas, en la salud o en la calle. Esto significa un claro incumplimiento de las legislaciones nacionales y los acuerdos que nuestro país ha firmado a nivel internacional. Exigimos que se cumpla con la Ley Nacional de Violencia Contra las Mujeres. Cuando la Justicia dicta medidas de protección, existen dificultades en la notificación, sobre todo a los agresores, tornando inefectivas esas medidas de protección y agravando así el riesgo para las mujeres. Exigimos que se implementen mecanismos de notificación que permitan cumplimentar con las medidas dentro de las 48 horas establecidas por la ley. Las medidas se toman de manera mecánica, reforzando las responsabilidades de las víctimas de violencia en resolver su propia seguridad, mientras nada se hace con quien ejerce violencia. No existen dispositivos de trabajo para los varones que ejercen violencia.

Por otro lado, las mujeres, trans y travestis tienen serias dificultades para el acceso a la Justicia y en lo que respecta al patrocinio gratuito, porque se registra una gran demanda de instituciones colapsadas y porque los criterio de acceso son restrictivos, tanto en la única defensoría civil que existe en la ciudad como desde el accionar que se realiza desde el Colegio de Abogados. En caso de tener que afrontar el pago de un patrocinio, se registran grandes dificultades para su costeo. Si bien, el Municipio creó el programa Acceder, desde su puesta en marcha vemos con preocupación que mientras crece la demanda de acceso a la Justicia, este programa subejecuta el presupuesto destinado al mismo, y se presenta como inaccesible para quienes lo necesitan, debido a las grandes limitaciones en su puesta en marcha. Numerosos actores vienen exigiendo la readecuación de la Ordenanza para emplear la cobertura de gasto y generar mecanismos de acceso reales para quienes lo necesitan con urgencia.

Por todas estas razones, gritamos. Gritamos, porque no nos van a silenciar. Porque estamos hartas. Porque nos organizamos y porque estamos juntas. Por la pronta implementación de la Ley Micaela, que permita cuestionar las formas de violencia institucional que se ejercen desde el Estado, y que revictimizan y anulan el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres y disidencias que sufren violencia de género.

Por una Ley de Emergencia Nacional en Violencia Contra las Mujeres. Porque sin políticas públicas no hay Ni Una Menos. Sin Educación Sexual Integral, no hay Ni Una Menos. Sin Aborto Legal, Seguro y Gratuito, no hay Ni Una Menos. Sin Ley de Moratoria Previsional, no hay Ni Una Menos. Basta de femicidios y travesticidios. Basta de crímenes de odio. Basta de justicia machista. Sin cupo laboral trans, no hay Ni Una Menos. Con ajuste y represión, no hay Ni Una Menos. Con asfixia económica y violencia machista, no hay Ni Una Menos. Ni una menos. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos.

Adhieren al documento: Mujeres Sin Techo; Agrupación Docente ‘Evelia Murillo’; Asociación de Trabajadores No Docentes de la Unicen-Atuncpba; Apis (Facultad de Ciencias Veterinarias – Unicen); ATE Verde y Blanca Tandil; Casa Violeta; Centros de Estudiantes de las Facultades de Arte, Exactas y Humanas; Colectivo Mala Junta; Colectiva Feminista ‘Berta Cáceres’; Colectivo ‘Julieta Lanteri’; Comisión de Géneros y Sexualidades de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen; Corriente Peronista Descamisados; CTEP Tandil; Desde el pie-En la Mella (Facultad de Ciencias Humanas-Unicen); Federación Juvenil Comunista; Feministas en Económicas; Frente de Mujeres e Igualdad de Género de La Cámpora; Frente de Género de La Poderosa; Frente Patria Grande; Fucpba; Géneros y Disidencias de Nuevo Encuentro Tandil; La Mano Visible (Facultad de Ciencias Económicas-Unicen); La Cámpora; Marcha del Orgullo; Movimiento Evita; Movimiento de Trabajadores Excluidos; MPE; Mujeres Teatristas; Mujeres Sindicalizadas; Murga Correla Voz; Nuevo Encuentro; PJ Tandil; Promotoras Territoriales ‘Micaela García’; ATE Seccional Tandil; Secretaría de Articulación Social Fucpba; Secretaría de Derechos Humanos y Género de la Facultad de Ciencias Humanas (Unicen); ‘Simón Rodríguez’-MUI; Sindicato de Trabajadores Pasivos Tandil; Sindicato Argentino de Locutores y Comunicadores; Suteba Tandil; Unidad Ciudadana; Mesa Intersindical; y Unión de Educadores Tandil-FEB.

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