¡Cayó la Piedra Movediza! (en la pantalla grande)

Luego de años de trabajo y de tomas rodadas hace un tiempo, tuvo su estreno en el Espacio Incaa-Unicen, en Tandil, el documental ‘La Piedra Movediza’, con filmación y dirección de Mariano Mucci. Gran trabajo que refleja testimonios e hipótesis tan disímiles como las del picapedrero Alfredo Fadón y el ovniólogo Fabio Zerpa, y cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Gran afluencia de público tuvo la función de sábado por la noche en el otrora Cine Alfa.

Mariano Mucci, vecino de la ciudad de Buenos Aires, se encontraba de paseo por un Mercado de Pulgas porteño. Como quien no quiere la cosa, se topa con un librito, pequeño, muy antiguo con tapa de bronce. No duda en comprarlo. ‘Recuerdo de Tandil’ rezaba en la dicha tapa, y a abrirlo se despliegan fotos muy pequeñas, minúsculas, diminutas, con los primeros paseos de la ciudad serrana pasada la década de 1930. Librito que termina siendo parte del film que gestó. “Y ahí estaba la Piedra Movediza. Siempre me llamó la atención. A partir de ese momento empecé a investigar y, al tirar de ese piolín, fue apareciendo todo esto, todos los temas que se cruzan en torno a la Piedra, que son impresionantes”, comentó Mucci, director de ‘La Piedra Movediza’, en diálogo con Miradas del Centro, que asistió al estreno.

La película prácticamente se inició con esa adquisición, y comenzó a trabajarse en la autoría del guión, que tuvo en la tandilense Milagros Ferreyra su co-equiper en la tarea. El propio Mucci, al realizar la presentación este sábado 14 en la sala del Espacio Incaa Unicen, hizo alusión a que la película en sí “se hizo hace bastante”. Los viajes entre Capital y Tandil se volvieron intermites. Además, de local, contaron con la colaboración del historiador y periodista Néstor Dipaola, en la ‘militancia por el Tandil’.

Néstor, en la presentación de este sábado, resaltó el trabajo de producción de Verónica. “El director me pidió que leyera en off unos textos y que le diera un vistazo previo a la filmación, a la terminación”, contó Dipaola, quien valoró el trabajo artístico del film y señaló la necesaria urgencia de esta película, por la salud de algunas de las personas que fueron entrevistadas, y como una suerte de homenaje para los que ya se fueron, como Alfredo Fadón (el último picapedrero) y René Lavand, el gran prestidigitador de fama mundial, tandilero por adopción. En la ocasión, Dipaola le hizo entrega a Mucci de la última edición de ‘La Ciudad de las Sierras’, “el gran sueño del libro a todo color” (como la definió Néstor), a modo de “recuerdo de Tandil”.

Historia, ambientalismo, proyectos… y hasta encuentros de tercer tipo!

Varios de los entrevistados y personajes que aparecen en el film estaban en la amplia sala del primer piso de Yrigoyen 662. Un film en el que el citado Dipaola oficia de enlazador de temas y de algunos entrevistados (y al que hicieron ascender los 264 escalones que separan la base del paseo de la cima del Cerro La Movediza). Entrevistados que pasan por los planos de la historia, la lucha por la preservación de las sierras de Tandil, proyectos horneados para la reposición de la Piedra, hasta llegar a la ‘ufología’. Confesó Mucci, al finalizar la proyección: “Hubiese seguido con la película, porque se me acerca gente a hablarme y pienso: ‘Uy, tendría que haberla entrevistado’. Investigando a uno, me nombraba a otro…”. A propósito del tema de los muchos y cada uno de los proyectos de restitución, que empezaron desde el mismo momento en que cayó la Movediza, bien puede ser objeto de un film propio y aparte… (sin ‘avivar’ a actuales concesionarios que se creen con el ‘derecho’ y en la ‘obligación’ -y con la más absoluta de las impunidades- de trastocar y destruir símbolos históricos de la ciudad, como el Castillo Morisco y el Parque Independencia).

La de la Piedra Movediza es una temática “atravesada por muchos aspectos: sociales, políticos, culturales, místicos, religiosos. Habla de una época muy interesante del país a la que está bueno recordar cada tanto”, manifestó Mucci. Clima político y social de una época en el que decidieron sumergirse los hacedores de este documental, nutrido de los aportes de historiadores y escritores lugareños como Hugo Nario y Elías El Hage. El mismo intendente Miguel Lunghi fue uno de los entrevistados. El jefe comunal, al indicar que la réplica se trató de hacer con el exacto tamaño y forma, se hizo una ‘frotación de nariz’, gesto que para los fanáticos del análisis del lenguaje corporal bien podría interpretarse como una expresión que denota lo contrario a la verdad.

Párrafo aparte (como éste) mereció una figura tal vez impensada para muchos en el marco de un documental de esta temática: un estudioso de ovnis, de experiencias de tercer tipo y especialista en cuestiones energéticas. Sí, Fabio Zerpa, quien se refirió al “importante campo magnético existente en Tandil”.

René Lavand también dio su testimonio, no sólo sobre la Piedra (a la que, en su magia, le dio vida), sino también sobre la ciudad que lo adoptó y cobijó, y sobre la Piedra en su propio marco: el de las sierras de Tandil y su ferviente mensaje centrado en la necesidad de preservarlas. En esa misma línea, Ana Fernández, de la Asamblea Ciudadana por la Preservación de las Sierras, analiza el porqué de la lucha de los tandilenses por mantener el paisaje, como también compara la explotación canteril en tiempos de la Piedra erguida y la actualidad notoriamente más destructiva de esa actividad. En el Museo Fuerte Independencia, Francisco Cincuegrani (perteneciente a esa institución) compartió material sobre la Piedra aparecido en publicaciones nacionales, como la ‘Caras y Caretas’; y un documento escrito y firmado por el vecino José Manochi, a las 23.55 del mismo 29 de febrero de 1912, siete horas después de la fatídica caída, con una sensación de desamparo y tristeza que lo llevó a comparar el hecho con la muerte “de un ser querido”.

En el transitar de los 264 escalones para llegar a la cima del Cerro La Movediza, Néstor Dipaola dialoga con Aldo Fernández, a cargo del cuidado del paseo lítico. Es de destacar el recurso utilizado por los realizadores para ilustrar la leyenda que cuenta el origen del vocablo Tandil y el por qué de ‘piedra que late’: una clase a cargo de la docente Celia Maggiori, en la Escuela Rural 18, en donde sus pequeños alumnos trabajan ese tema. Alfredo Fadón, uno de los últimos exponentes de aquellos picapedreros del tiempo artesanal (recientemente fallecido), explica con lujo de detalles en su taller hogareño la forma en que debían cortar el granito y cómo lo trabajaban, pasados los primeros años del siglo XX. En off, se rescata parte del texto publicado por Ricardo Rojas en el diario La Nación, el día después de la caída.

En el orden de los proyectos de restauración, Patricio Peyton hizo un racconto de algunas propuestas, entre las que recuerda la realizada en los ‘70 por los hermanos Maxwell. Por su parte, el escultor José Rossanigo se refiere a su difundido proyecto ‘Piedra Dorada’, que incluso tuvo aval internacional, para que la réplica a colocar fuera el fruto de un verdadero esfuerzo colectivo de todas y todos los tandileros. Sin embargo, las últimas gestiones municipales le dieron la espalda. En avenida Avellaneda 250, Eduardo Costantino y su hijo explican con emoción cómo surgió su iniciativa, la de montar un parque temático y una réplica que respeta tamaño, forma y color.

Entre los variados recursos utilizados por sus hacedores, el documental se nutre de una pequeña encuesta realizada, en el centro más céntrico, a vecinos de la ciudad y turistas, a la hora de reflejar disparidad de sentimientos respecto a la instalación de la réplica, donde prima cierto disgusto y poca simpatía que despierta la actual simulación del granito. “Ni es piedra ni es movediza”, se recordaba en algún momento del film, frase que le costó a Chiche Gelblung la declaración de ‘persona no grata’. Por esta razón, otra de las voces con lugar en el film es la de Marcelo Fernández, que estuvo al frente de la obra ingenieril, junto a algunos colaboradores, para explicar cómo fue el proceso de gestación. Resulta simpático que, al cerrar su testimonio, el propio Fernández confiesa, entre la broma y la cuota de realidad, que pasa todos los días por el lugar para asegurarse de que aún su obra está sobre la cima. Pero, si se está tan seguro de que a la gente le gustó, por lo bien hecha… ¿por qué querrían tirarla?

Por último, si había un hecho que en el documental no podía faltar, fue el acto histórico del 17 de mayo de 2007, día de la inauguración de la puesta de la réplica. Allí se resalta la performance de dos jóvenes que, con el torso desnudo y un bodypainting de gran realización, tomó por sorpresa a los miles de presentes, a la prensa que estaba a su lado y a las propias autoridades que se encontraban en el palco (entre ellos, el entonces presidente Néstor Kirchner y la primera dama Cristina Fernández de Kirchner, el ex vicepresidente Daniel Scioli, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires por aquellos días, Felipe Solá). Cuerpos pintados con un claro mensaje: el pedido de voluntad política para la defensa y preservación de las lomitas tandileras.

Conclusiones y ‘acuerdos’ sin ciertas presencias

Ante la cantidad de testimonios que recabó en la hechura del documental, Miradas del Centro le consultó al director Mariano Mucci con cuál de las hipótesis coincidía más sobre cómo pudo caer la Piedra. “Estoy convencido de que la tiraron los picapedreros montenegrinos, hartos de ver a los ‘cajetillas’ que se sacaban fotos con la Piedra Movediza, mientras ellos estaban picando piedra todo el día. Además, les habían matado a un compañero suyo unos años antes, y por eso fueron y la tiraron”, respondió, y agregó: “No creo que la hayan tirado con explosivos: creo que la tiraron a pulso, porque no era algo tan complicado. Ya estaba comprobado que si se ponía mucha gente a ‘hamacarla’, cada vez más fuerte, terminaba saliendo del punto de equilibrio y se caía, que es lo que terminó pasando… para mí”.

Un documental sobre el símbolo por antonomasia de la tandilidad, que puede aportar a la propia identidad lugareña, a entender en un formato más ameno un capítulo (no menor) de la vasta historia de Tandil. “Veo que es un tema que moviliza mucho en Tandil, cosa que me encanta: tanto tiempo que ha pasado y sigue estando más presente que nunca. En el debate, después de la proyección de la película, vimos cómo es una herida que en Tandil sigue abierta y un misterio que aún no está resuelto”, cerró Mucci, muy feliz con la función, con la repercusión en el numeroso público que se acercó, y por el debate que generó su film.

Si bien, la proyección de este documental formaba parte del marco del Acuerdo del Bicentenario (firmado el último 4 de abril, entre el Municipio y la Universidad Nacional del Centro), resultó llamativo e intrigante el faltazo a la cita por parte de autoridades de primera línea de ambas instituciones. Lástima, ya que se perdieron de un documental digno de ser visto, disfrutado y difundido, que invita al debate, así como a indagar en cómo ven a las y los tandileros y a su relación con su mayor símbolo, desde un afuera de quienes viven a cientos de kilómetros de Tandil…