Ely y todas ellas, las invisibles para la sociedad

Una chica está sola. Gira gente a su alrededor, pero está sola. Se entera que está embarazada, y no sabe cómo manejarlo. Lo único que sabe es que no quiere tener a ese hijo no deseado. Es el comienzo de la película ‘Invisible’, de Pablo Giorgelli, exhibida con presencia del director y la montajista María Astraukas, en el espacio INCAA Unicen, por partida triple y con gran respaldo del público que se animó al debate posterior.

Ely (Mora Arenillas) tiene 17 años y es una solitaria adolescente que sufre y sobrevive al secundario. Vive con su madre (Mara Bestelli) que sufre una depresión crónica y se ha quedado sin empleo. Trabaja en una veterinaria, donde suele tener sexo sin entusiasmo con el hijo del dueño del local (Diego Cremonesi), un hombre casado. Así pasan sus días, sin sobresaltos y de manera casi autómata. Hasta que un día descubre que está embarazada de él y su situación de soledad y falta de contención se potencia aún más. Decide abortar, sin contarle a nadie más que a una amiga lo que le sucede. Esa decisión la llevará a recorrer el camino de la búsqueda de información, el descubrimiento del misoprostol y las trabas para conseguirlo, y conoce de cerca el terreno de los consultorios clandestinos, enfrentando las dificultades que surgen, sin ayuda ni contención de absolutamente nadie. Menos aún del Estado y sus instituciones.

Este es el punto de partida de Invisible, segundo largometraje de Pablo Giorgelli, en el que se visibiliza una problemática que la sociedad argentina está debatiendo, en las calles y en el recinto del Congreso Nacional. Más que una película militante, se trata de una película política: su foco está puesto en el drama personal, íntimo, de esta adolescente de clase media baja, antes que en la realidad del aborto aún ilegal, inseguro, y que tanto cuesta monetariamente como en vidas de mujeres. El director optó por correrse del foco del film, ‘invisivilizarse’ como autor, para dejar que Ely viva su historia sin juzgarla y sin brindar un final cerrado.

Respecto de cómo surgió la historia que relata el film, Giorgelli contó que después de su película anterior, ‘Las Acacias’, le surgió la necesidad interior de hacer una película que echara una mirada sobre la adolescencia a partir de su mirada actual de adulto. Al principio, no sabía muy bien cómo podría ser esa película, hasta que se le comenzó a revelar un personaje femenino en su cabeza. Intuición que siguió, dejó crecer, hasta que surgió el personaje de Ely. Seguidamente, el personaje de la madre. Allí comenzó a entender que tenía entre manos una película que le interesaba, que si bien era una película que habla del embarazo adolescente y la posibilidad de abortar, terminó siendo una película sobre la adolescencia. Sobre una adolescencia desamparada en la ciudad de Buenos Aires, en la Argentina de hoy día, donde un/a adolescente tiene que enfrentar el contexto político, social y económico como puede, con las herramientas que tiene. Contexto que, de algún modo, le condiciona en toda su existencia.

La película tiene en Ely una protagonista casi exclusiva… ¿Cómo llegó hasta ella? El trabajo de encontrar un actor es muy extenso. Por eso, el primer paso fue un trabajoso casting, en el que se tomó mucho tiempo (un año y medio), a punto tal que decidió no darlo por finalizado hasta no estar completamente seguro que estaba eligiendo bien. Mora apareció muy al principio del casting, pero entonces tenía sólo 15 años y fue descartada por una cuestión de edad. Pasaron muchas otras chicas, actrices y no actrices. Casi un año después, y a pesar de haber visto muy buenas candidatas, pidió que vuelvan a llamar a Mora, que ya tenía 17 años. Entonces, ya no tuvo dudas: era ella.

En palabras de Giorgelli: “Es una actriz tan tremenda, que maneja un rango de sutileza tan increíble, que nunca se pasa de la raya ni se queda corta; que encuentra la expresión justa, que puede trabajar cómodamente prescindiendo de la palabra (que era una de las claves en esta historia). La película cuenta justamente un conflicto interno. Ese conflicto interior es lo que nos cuenta: es que ella está tratando de entender y cuando uno está tratando de entender, es muy difícil poner eso en palabras. Primero hay que entender y después nombrar. No fue nada difícil trabajar con ella, básicamente porque es una actriz tremenda, que entendió rápidamente el tono que yo quería para la película y cuál era la clave de ese trabajo de interpretar a Ely…

En cuanto al camino que está transitando la película, ‘Invisible’ tuvo su presentación mundial en el Festival de Venecia hace unos meses: “Ahí arrancamos y eso fue una gran plataforma para que la película se viera en muchos países del mundo. ‘Invisible’ se vio en Noruega, en India, en Australia y mucho en América Latina. En América Latina, además, la película es recibida con otra carga, con otra energía. Las reacciones son más viscerales y creo que eso tiene que ver con que en casi toda América Latina, excepto en Uruguay, aún el aborto legal es una asignatura pendiente. En Europa pasa otra cosa con la película: los espectadores ponen el ojo más en la cuestión de la desigualdad de ese desamparo”.

Sobre la coyuntura en la que el film sube a pantalla, el director de ‘Invisible’ sostuvo: “Me parece que la película cae en un momento justo ideal, un momento que yo nunca hubiera imaginado y que, por supuesto, no planee. Espero que la película se pueda convertir en un vehículo que ayude a reflexionar sobre este tema desde otro lugar, desde un lugar de mayor sensibilidad; que nunca pierda de vista que atrás de los discursos, los slogans o las posiciones extremas, hay una persona, una mujer que es la que tiene que atravesar esa situación, que es la que debería decidir qué quiere hacer en ese camino.”

– ¿Qué rol te parece que puede jugar tu película en este debate sobre el aborto, que se está llevando a cabo en el país?

– “Ojalá que la película se pueda convertir en un vehículo que aporte su granito de arena a reflexionar desde otro lugar. Desde un lugar que no pierda de vista que hay una persona detrás. Está sucediendo algo muy interesante: nos están pidiendo mucho la película desde escuelas, desde universidades. Es algo que tampoco me imaginé. Yo hice la película como un hecho artístico, y como nunca me tocó tener una película que se toque tan de cerca con la realidad presente del momento, es una situación nueva para mí. De hecho, muchos me preguntaban, como si hubiéramos sido unos oportunistas, cómo hicimos la película tan rápido: nos tomó cinco años. Hay algo de destino en que la película llegue a la cartelera en este momento y eso para mí es bienvenido. Me encanta que la película pueda ser proyectada en escuelas, en universidades y que la utilicen como herramienta para el debate. La película sigue un tiempo más en los cines de Argentina: está recorriendo algunas ciudades del país y luego de eso esperamos poder compartirla en escuelas y universidades que tengan ganas de tenerla como herramienta de discusión, de reflexión y de debate.

– ¿Cómo llegaste al título y por qué ‘Invisible’?

– “Fue algo un poco intuitivo. Durante el proceso de escritura, uno le tiene que poner título a las cosas muchas veces: por ejemplo, porque lo mandás a concursos, a ver si ganas algún dinero que te ayude a hacer la película, y no la puede mandar sin título. Y me pareció que el título reflejaba la condición de Ely: de algún modo, esa invisibilidad que ella siente respecto de sí misma, pero también esa invisibilidad que la sociedad tiene respecto de ella, que de algún modo se siente invisible para ese mundo adulto con el cual no puede conectar ni relacionarse; y también viceversa, ese mundo adulto no la ve no, no la registra, no la contiene, no la ayuda.

“Luego, invisible son muchas cosas. Yo debí volverme invisible como director para poder hacer esta película: yo no existo, soy ella, invisible. Es el embarazo invisible. Son los adultos, que son sólo voces. Los medios, que aparecen con una presencia constante pero no se ven. La película está toda trabajada desde este concepto, de lo que no se ve pero está en su mundo.

Y en otro orden, Trasfondo…

Giorgelli está trabajando sobre un libro de Patricia Ratto: “Hace como tres o cuatro años, leí ‘Trasfondo’, la novela de Patricia y cuando la leí no supe que había allí una película que me encantaría hacer. Al día siguiente, la llamé a Patricia y le propuse si me daba ‘la posibilidad de pensar en la posibilidad,’ porque en ese momento era algo demasiado lejano de imaginar una película posible a partir de su novela. Ella se mostró encantada y fue muy generosa conmigo.

“Desde entonces, hace ya tres años vengo trabajando, no de manera continua sino de a rachas, en la posibilidad de adaptar ‘Trasfondo’ y hacer una película con eso en los últimos tiempos. ‘Invisible’ empezó a hacer su camino y pude trabajar un poco más. La cosa está bastante más avanzada, pero todavía estoy en el proceso en el que intento descubrir cómo es la película que quiero hacer. Con ‘Invisible’ fue así, con ‘Las acacias’ fue así: hay un periodo en el cual trato de escribir el guión de la película y, al mismo tiempo, intento descubrir cómo va a ser, cómo quiero que sea esa película. Eso lo hago con una dinámica de escritura para en la investigación nutrirme, volver a escribir. En esa dinámica, voy descubriendo la película. Lo que nunca sé es cuánto tiempo me llevará… Ojalá que esta vez sea un poco menos que con las dos anteriores.

‘Invisible’ es una película tan inquietante como imprescindible. Llega en el momento justo, y además de ser un excelente film, es un paño donde exponer los debates acerca de un tema que deberá resolverse para que podamos avanzar como sociedad en la ampliación de derechos.

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