“Hubo un golpe cívico-militar del cual la sociedad olavarriense no es ajena”

Hubo un golpe cívico-militar del cual la sociedad olavarriense no es ajena” El testimonio de Juan José Castelucci fue uno de los tres registros fílmicos que se reprodujeron en una nueva audiencia. Contó cómo fue su secuestro, su cautiverio y por qué considera que hay un sector de la sociedad civil que no fue ajena a los hechos denunciados. Además se proyectaron los testimonios de Nora Celia Castelucci y de Hugo Francisco Ivaldo, suboficial del ejército que realizó la instalación eléctrica en Monte Pelloni. Dicho testimonio aportó importantes datos. Leandro Lora – Agencia Comunica

La mañana del jueves 19 de abril se caracterizó por una importante neblina que complicó el viaje de las distintas partes que intervienen en el Juicio Monte Pelloni II que se lleva adelante en el Tribunal Oral Penal de Mar del Plata. Esto, sumado a los habituales problemas técnicos que provoca el uso de la videoconferencia con el cuarto Juez, provocó un retraso en el inicio de la audiencia que, prevista para las 10 hs, comenzó 45 minutos más tarde.

La jornada contó con la presencia del Dr. Juan Manuel Portella en representación del Ministerio Público Fiscal, el Dr. Manuel Marañón en representación de la Secretaría de DDHH de la Pcia. de Buenos Aires, y la Dra. Mariana Catanzaro en representación de la APDH. Por su parte, se hicieron presentes seis abogados defensores.

Al comenzar, el Tribunal, presidido por el Dr. Víctor Bianco, dio a conocer que se reproducirían los registros fílmicos de tres testimonios del juicio Monte Pelloni I. Ante esto, el Dr. Castaño, abogado defensor, leyó una oposición en la que manifestó su rechazo al uso de este recurso testimonial.

Este planteo fue rechazado por el Dr. Bianco ya que lo consideró abstracto y extemporáneo, dado que la decisión del tribunal fue resuelta durante las últimas audiencias.

El primer testimonio que se reprodujo fue el de Juan José Castelucci, actual Rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, secuestrado de su casa en Olavarría durante la madrugada del 22 de septiembre de 1977. Castelucci recordó cómo fue su secuestro, el cautiverio en Monte Pelloni, las torturas sufridas y los lugares y objetos que pudo reconocer en aquellos momentos en los que se quitaba la capucha con la que lo mantenían detenido.

Pudo identificar un ojo de buey y el techo a dos aguas en el edificio que luego reconocería como Monte Pelloni, además de ver que los platos en los que les daban de comer figuraba la inscripción “Ejército Argentino”. “Del lugar no tengo absolutamente ninguna duda”, manifestó. También mencionó a varios de los compañeros con los que se encontró en el lugar, ya que tuvo oportunidad de hablar con ellos en los momentos en los que estaban solos o en presencia de las “guardias buenas”.

Castelucci repasó el circuito de detención que lo llevó a la escuela del cuartel, donde lo obligaron a firmar un papel que no pudo ver; luego hasta Azul, donde los alimentan mejor; y a Tandil, donde le realizaron un consejo de guerra en base a la declaración que habían firmado. “Ese consejo de guerra era una parodia, quien me defendía dijo: ‘Soldado, si se te escapa un tiro, que le dé a éste que es mi defendido’”, recordó.

El testimonio de Castelucci incriminó a varios miembros de la sociedad civil olavarriense. “No queda ninguna duda que sin una prensa adicta esto no hubiese ocurrido”, dijo al mencionar a Julio Pagano, por entonces director de diario El Popular, al periodista Octavio Fisner Oliva y al subdirector del por entonces diario Tribuna, Federico Prester. “Nuestros familiares ni nos habían visto y ellos (los medios de comunicación) ya tenían información”.

Ellos sabían”, dijo. “Acá hubo un golpe cívico-militar del cual la sociedad olavarriense no es ajena” afirmó. Castelucci además mencionó a miembros del Rotary Club quienes, según él, contaban con información, al punto tal que incluso un hombre de apellido Laspina había colaborado con dinero para que uno de sus compañeros, Carlos Maggi, pudiera exiliarse. “Es un hecho importante que la sociedad civil sabía”, dijo.

Al finalizar la reproducción del testimonio brindado durante el Juicio Monte Pelloni I, el Dr. Bianco preguntó si alguien quería realizar alguna solicitud al respecto, teniendo en cuenta que es posible pedir la ampliación testimonial en caso de que así lo consideren las partes. El Dr. Castaño reiteró su queja ante la reproducción de estos videos pero el Juez consideró que no expuso razones suficientes para dar lugar a una ampliación testimonial y le reiteró lo extemporáneo de su queja.

Alrededor de las 11:50 hs, se reprodujo el registro fílmico del testimonio de Nora Celia Castelucci, hermana de Juan José. Su relato se centró en una entrevista que tuvo con Aníbal Verdura, por entonces jefe del regimiento, mientras su hermano estaba secuestrado. Ella además era la novia de Jorge Oscar Fernández y contó que le preguntó por qué los habían secuestrado. Verdura le reconoció que su hermano era muy inteligente y que por esa razón era “muy peligroso”. Según el testimonio de Nora Castelucci, Verdura le dijo que Jorge Oscar Fernández era el “cabecilla” de la organización y que quería preguntarle a ella si sabía quién lo había acercado a la misma. Ella dijo desconocer y finalmente Verdura le dijo que culpaba a Ledesma de haber sido quien lo arrastró hasta la organización. “Yo ni sabía quién era Ledesma… Me acuerdo de ese nombre por la marca del azúcar”, resaltó. Nora Castelucci contó que sus vecinos tenían vínculos con los militares y que la culpaban a ella de ser la responsable del secuestro de su hermano por haber sido la novia de Jorge Oscar Fernández. “Yo me sentía una porquería”, recordó.

Alrededor de las 11:50 hs, se reprodujo el registro fílmico del testimonio de Nora Celia Castelucci, hermana de Juan José. Su relato se centró en una entrevista que tuvo con Aníbal Verdura, por entonces jefe del regimiento, mientras su hermano estaba secuestrado. Ella además era la novia de Jorge Oscar Fernández y contó que le preguntó por qué los habían secuestrado. Verdura le reconoció que su hermano era muy inteligente y que por esa razón era “muy peligroso”. Según el testimonio de Nora Castelucci, Verdura le dijo que Jorge Oscar Fernández era el “cabecilla” de la organización y que quería preguntarle a ella si sabía quién lo había acercado a la misma.

Ella dijo desconocer y finalmente Verdura le dijo que culpaba a Ledesma de haber sido quien lo arrastró hasta la organización. “Yo ni sabía quién era Ledesma… Me acuerdo de ese nombre por la marca del azúcar”, resaltó. Nora Castelucci contó que sus vecinos tenían vínculos con los militares y que la culpaban a ella de ser la responsable del secuestro de su hermano por haber sido la novia de Jorge Oscar Fernández. “Yo me sentía una porquería”, recordó.

“A mí se me ordenó preparar Monte Pelloni”
Luego de un cuarto intermedio se reprodujo el último testimonio previsto perteneciente a la declaración de Hugo Francisco Ivaldo. Este testimonio contó con relevancia ya que corresponde a un suboficial del ejército que tuvo la tarea de acondicionar la casona de Monte Pelloni como Centro Clandestino de Detención. Esto lo llevó a presenciar hechos que comprometen seriamente a miembros del ejército. No parece ser común encontrarse con este tipo de testimonios y sin duda su valor no sólo es testimonial sino que permite conocer los aspectos más reservados de la represión, es la voz de aquellos que se niegan a hablar y contar no solo lo que saben sino lo que hicieron.

Francisco Ivaldo vive en Uruguay y su testimonio fue brindado en el Juicio Monte Pelloni I a través del sistema de videoconferencia, es decir que en Mar del Plata se vio mediante pantallas la filmación de otra pantalla. Ivaldo era suboficial de mantenimiento, sus tareas estaban abocadas a los servicios técnicos requeridos por el ejército, de allí que fuera convocado para acondicionar la casona de Monte Pelloni para instalar la luz y el agua en el lugar. Contó que en una oportunidad fue convocado para reparar el generador que se había roto.

Su testimonio fue conducido por Roberto Falcone, presidente del Tribunal durante la primera parte del juicio, quien realizó una gran cantidad de preguntas. A partir de ellas, Ivaldo contó que en Monte Pelloni vio a una mujer a quien llamaban “La poquito” (Araceli Gutiérrez) y a un hombre. Los vio encapuchados y atados a un elástico de cama. También contó que sus compañeros se burlaban de la situación en la que se encontraba la mujer y reconoció que en el lugar había dos personas pero que estaba preparado para muchas más, ya que había elementos para sujetar a los detenidos. “Me molestaba la bajeza de mis propios compañeros: por lo que veía, lo que hacían… Se burlaban. No era para lo que estábamos preparados”, comentó.

El testimonio de Ivaldo involucró varios apellidos como Córdoba, Padilla y Ferreyra. También recordó que quien le ordenó reparar la electricidad en el Monte fue el Mayor Colombo; y que quien solía hacer las guardias era un tal Muñoz, que tenía el mismo rango que él. En otro pasaje de su testimonio mencionó haber visto a Néstor Lafitte detenido en el cuartel, también a Hermida y a Vargas. Este testimonio duró una hora y media y tuvo preguntas del tribunal, la fiscalía, las querellas y las defensas. Ivaldo se mostró molesto con lo que le tocó vivir porque consideraba que no habían sido preparados para ese tipo de actividades y su oposición a las detenciones ilegales le trajo varios problemas.

Contó que en una oportunidad fue sancionado por pelear a las trompadas con dos compañeros que habían apostado quién tiraba más lejos con un golpe a dos personas que estaban secuestradas en el cuartel. “Yo eso no lo pude soportar y me agarré a las trompadas. Me sancionaron por rebeldía”, mencionó.

Ivaldo reconoció nombres, lugares, prácticas de tortura, vehículos utilizados y señaló responsabilidades. “Lo que pasaba en Monte Pelloni lo sabía todo el mundo, era de público conocimiento en el cuartel, si lo sabían los sub oficiales ¿cómo no lo iban a saber los oficiales?”, mencionó ante una pregunta de la defensa que intentaba conocer cómo entendía que los oficiales tenían conocimiento de lo que ocurría en Monte Pelloni. Anteriormente había dicho que el personal del regimiento “no se privaba de contar lo que veían y lo que hacían”. Ivaldo pidió la baja de ejército en 1979 y argumentó que fue por lo vivido. “El abuso de poder de los supuestamente sangre azul… yo vivía mal, vi que no era para mí eso”, destacó.

El testigo tuvo oportunidad de hablar con Jorge Alfredo Pareja en su momento y contarle por primera vez lo que había vivido. Esto lo llevó a testimoniar en 2009 en Uruguay y en  2014 durante el juicio Monte Pelloni I. Fue y es un testimonio de suprema importancia ya que revela lo oculto y desafía la lealtad asesina de quienes pretenden perpetuar la impunidad. Para quienes pudimos presenciar en Mar del Plata este testimonio por primera vez es un aporte más en la historia. No importa que durante las reproducciones de los videos algunos abogados se distraigan con los celulares o conversando en voz alta sin prestar atención, pese a que después realicen planteos y quejas. Lo que importa es que la historia se escribe y reescribe apostando siempre por la verdad y la justicia.

La próxima audiencia será el jueves 3 de mayo y comenzará a las 12 hs, aún sin certezas de cómo se desarrollará aunque hay certezas de verdad, de eso que pese a todo es inocultable./ Agencia Comunica y Radio Universidad (FACSO)