“Ser sobreviviente es una responsabilidad costosa “: Entrevista a Mónica Fernández

A 45 años de la última dictadura cívico- militar, Mónica Fernández, detenida y protagonista de nuestra historia reflexiona sobre los avances y retrocesos a nivel político y social. Nota de Camila Ale compartida desde la Agencia Comunica.

Pasé toda mi infancia escuchando las marchas militares pero el 76 marcó un cambio rotundo. Nunca más fue nunca más” introduce Mónica Dora Fernández, quien fue secuestrada y detenida en el año 1978 en Olavarría. Estuvo presente y pudo contar su historia en los Juicios de Monte Pelloni I Y II. Es una sobreviviente y defensora de los Derechos Humanos. Pero también es abuela, jubilada y se sintió reconocida y protagonista el día que Néstor Kirchner bajó los cuadros de los genocidas.

Es difícil hacer un balance a 45 años del golpe porque todos los años siento lo mismo y siempre está viva la idea de recuperar realmente la democracia” dice Mónica Fernández. Es que para ella esa idea siempre fue algo lejano, difícil de alcanzar: “una lo estudiaba en la escuela como la mejor forma de vida de una sociedad y creo que la nuestra es muy frágil” manifiesta. “Si bien los golpes de estado no se dan, aparecen otros tipos de intervención, en Latinoamérica a las democracias las hacen sucumbir de otras formas, fundamentalmente económicas, que de igual manera representan casi los mismos intereses de siempre” repiensa Mónica en relación a los gobiernos de “derecha” de nuestro continente.

 

Mónica Fernández   junto a Carlos Genson en la plantación del Campus Universitario. Foto: Dante Lartirigoyen

Un gobierno neoliberal no la va a defender como queremos defenderla, son otros los objetivos que tienen”, critica. Y agrega que “cuidar la democracia o mantenerla es difícil, es una lucha para siempre”. Sin embargo está convencida de que “solo los gobiernos populares pueden defenderla, como así también a los derechos humanos- donde se afianza la democracia-”. En nuestro país, “los gobiernos populares son como el de Alberto Fernández, en el sentido de cómo ejecutan las políticas populares” ejemplifica la sobreviviente, y añade que “cuando hablamos de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, hablamos básicamente de la defensa de nuestros derechos”.

«Cuando hablamos de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA hablamos básicamente de la defensa de nuestros derechos”.

En ese sentido, Mónica diferencia y compara su vivencia en los dos Juicios ya que “marca cómo la justicia está intervenida por otros poderes, cómo el político, dependiendo el gobierno de turno”. El juicio de Monte Pelloni I se llevó a cabo en 2014 cuando Cristina Fernández de Kirchner era la presidenta, en cambio Monte Pelloni II se realizó en 2018, cuando Mauricio Macri era presidente. “Vi un retroceso increíble, los acusados caminaban con nosotros en la vereda, y eso define cómo se ejerce la justicia” señala Fernandez y reconoce que “ por supuesto se hizo justicia, pero nos dejó un gusto amargo por los resultados”.

A pesar de ello, “como sociedad hemos aprendido algo, de hecho esta fecha es de todos los argentinos, 45 años de democracia es un avance para lo que fue nuestra historia” considera, Mónica, detenida durante la dictadura. Sin embargo, en cuanto a los derechos humanos, “la lucha sigue porque no han aparecido todos los nietos, los juicios van lentos y la justicia es lo que todavía se está tratando de lograr, muy lentamente y no como quisiéramos”, expresa.

Mantener viva la memoria es fundamental, ahí está la fuerza”. Por eso Mónica invita a organizarse, comunicarse y seguir firmes ya que entiende que “acá – en Olavarría – solo el 24 de marzo nos manifestamos y el gobierno local tiene poco interés, no aporta nada”. “No sé qué cosas se pueden hacer, pero pienso en proyectos de educación para que los jóvenes se comprometan con los derechos o proyectos culturales” ejemplifica. “No hay interés real en los gobiernos cómo este, hablar de Derechos Humanos debería ser cosa de todos los días”.

Mónica acompañada de Victoria, una de sus hijas, plantando memoria en su hogar. Foto gentileza: Victoria Rivero.

Además agrega que “a lo mejor la mayoría de la población no tienen claro los procesos históricos, o no tienen el interés por eso se podría buscar nuevos vehículos para acercarse a la ciudadanía” en relación a lo que queda por hacer. Pero “ por suerte cada 24 de marzo vemos más gente que el año anterior en las actividades, aunque seamos un grupo reducido, veo pequeños logros” enfatiza Mónica.

“Hablar de Derechos Humanos debería ser cosa de todos los días”

Ser sobreviviente es una responsabilidad costosa” declara con contundencia Fernandez. “Para algunos es más sencillo hablar, para otros no porque son vivencias que están siempre a flor de piel, el recuerdo está siempre vivo” explica entre lágrimas, “entender que soy una sobreviviente me costó mucho, pero en el gobierno de Néstor Kirchner me sentí protagonista, en el preciso momento cuando bajó los cuadros” de los genocidas en el año 2004. “Sentí que era algo prohibido y peligroso, y a la vez fue muy fuerte para mí, sentí un alivio gigante y como si lo hubiese hecho por mi”.

En suma, “la enseñanza más grande de todas fue la de las lucha de las Abuelas, si alguien quiere entender algo de defender la democracia es necesario acudir a ellas. Su lucha es incansable y trascendente” valora Mónica Fernández.