Un reclamo con historia: la lucha por el aborto legal, capítulo Tandil

Se acerca el 8 de agosto, fecha en que se tratará en el recinto del Senado de la Nación el proyecto de ley para la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, y la ansiedad se palpa en el ambiente. Mientras tanto, desde el Grupo de Investigación Interdisciplinario en Ciencia, Sociedad y Cultura (CiSoC), de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen, de manera autogestiva, se encuentran recuperando memorias e historias feministas y sexodisidentes de la Ciudad de las Sierras y de la provincia de Buenos Aires, para dar cuenta que luchas como la emprendida por el aborto legal, seguro y gratuito no nacieron de un repollo ni surgieron por generación espontánea. Tienen una historia… y de varias décadas.

Notas para una historia del reclamo por el aborto en Tandil

(por Matías Álvarez, integrante del CiSoC)

La proximidad de la votación en la Cámara de Senadores del Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo el próximo 8 de agosto, ha crispado nuevamente los ánimos públicos. En los últimos días, la posibilidad barajada por algunas y algunos senadores de aceptar modificaciones, como el límite de meses de gestación en los que se podría interrumpir legalmente un embarazo o la posibilidad de objeción de conciencia institucional, han concitado la respuesta de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, de que no se aceptará ningún tipo de modificación. El activismo por la legalización, con una larga tradición en la Argentina, se ha incrementado exponencialmente en el último tiempo.

Este 2018, hemos sido testigxs y protagonistas de un debate que, si bien tiene una historia larga, ha alcanzado este año un grado de masividad inusitado, además de llegar a ser discutido en el Congreso. El reclamo por Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y Aborto Legal para no morir, y el simbólico pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, han inundado las plazas, las casas y las redes.

Tandil no es ni ha sido ajena a esta historia larga, que tiene un momento de inflexión particular en 1994, año en que la discusión sobre el aborto llegó a la esfera pública, y que en nuestra ciudad se gestaba un feminismo que, si bien era minoritario, logró instalar en Tandil la discusión en torno a las desigualdades de género.

En 1990, se organiza en Tandil el V Encuentro Regional de Mujeres del Sudeste. Algunas de las mujeres que participaron en la organización de este encuentro deciden, posteriormente, crear un programa para instalar, a través de la radio, las múltiples problemáticas de las mujeres. El programa, que se llamó ‘Sin Moldes’, comenzó a emitirse por la FM Top, los sábados de 14 a 15, a partir del 5 de marzo de 1994. Este programa radial pretendía ser, como decían sus integrantes, una puerta de entrada “de toda esa otra realidad referida a las mujeres”, que pronto sobrepasó los límites del programa radial, y constituyó al grupo de ‘Mujeres Sin Moldes’ en la primera organización feminista tandilense después de la apertura democrática. Sus primeras integrantes, según consta en algunos documentos, eran Poupeé Cáceres Cano, Aurelia Pereyra, Matilde Rodríguez, Liliana Giannatasio y Gabriela Domínguez.

A la actividad radial y comunicacional, se le sumaron la activa participación en algunos de los Encuentros Nacionales de Mujeres y los Encuentros Feministas (el último de los cuales tuvo lugar en Tandil en 2003), como la organización, junto con grupos de Mar del Plata, Necochea y Villa Gesell, de los Encuentros Regionales de Mujeres del Sudeste. La preocupación por difundir información sobre problemáticas de género, que pudiera ser apropiada por las propias mujeres, las llevó a abordar temas desde la anticoncepción a la violencia, que posteriormente se articularían con el asesoramiento directo a mujeres víctimas de violencia.

La constitución del Grupo se dio en el contexto particular de 1994, marcado por el proceso de reforma constitucional y el desarrollo de la Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo. Este escenario colocó al aborto en el centro de una serie de debates, que configurarían el escenario de las demandas por su legalización en el futuro. Una de las propuestas del menemismo, entonces al gobierno, fue la de incorporar mediante la llamada “cláusula Barra” la defensa de la vida desde la concepción como derecho constitucional, lo que bloqueaba la posibilidad de despenalizar y legalizar el aborto. Esto implicó una fuerte movilización de organizaciones feministas y de mujeres de ese momento, como la emblemática Comisión por el Derecho al Aborto, activa desde 1988. Las integrantes de Sin Moldes no estuvieron ajenas a ese proceso y, a través de distintos medios, buscaron no sólo colocar la problemática del aborto en la arena pública local, sino también ofrecer una interpretación feminista sobre la cuestión.

La Universidad fue uno de los escenarios donde tuvo lugar este debate. Junto con la Subsecretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNICEN y la Secretaría de Derechos Humanos del Centro de Estudiantes, ‘Mujeres Sin Moldes’ organizó un ciclo de charlas bajo el título: “Mujeres ¿quién decide?”, que se desarrolló entre los meses de septiembre y noviembre en el Aula Magna de la Universidad, los viernes, a las 20. Este ciclo se inauguró el 30 de septiembre, con un primer encuentro dedicado a la cuestión del aborto, dos días después del Día Mundial de Acción por el Aborto Legal, y terminó el 25 de noviembre, Día Internacional de Acción Contra la Violencia hacia la Mujer. Los tres temas abordados fueron: aborto, maternidad y violencia, al que se le dedicaron los últimos dos encuentros. A la charla inaugural, dedicada a la cuestión del aborto, fueron invitadas Safina Newbery (antropóloga feminista e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir) y Dora Coledesky (histórica militante trotskista y luchadora por el derecho al aborto), dos de las creadoras de la Comisión por el Derecho al Aborto, una de las organizaciones que antecedieron a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que había estado activa desde 1988.

Pero la discusión excedió los claustros universitarios, para instalarse por un tiempo en el espacio público tandilense. Por un lado, de la mano del programa radial ‘Sin Moldes’, junto con la violencia contra las mujeres, la salud femenina, división del trabajo y estereotipos en los medios, el aborto se introdujo como una cuestión central. Además, otras emisoras locales (como FM Planeta y LU22 Radio Tandil) realizaron debates donde participaron las integrantes. Por otra parte, el aborto llegó a la prensa gráfica, en las páginas del diario local El Eco, “el diario más tradicional de Tandil”. Entre fines de julio y mediados de septiembre de 1994, se publicaron en la sección dominical Vivencias, una serie de ocho notas dedicadas a la cuestión. A las opiniones de políticxs, docentes y médicos locales, se sumaban las de funcionarios nacionales, como el secretario de población Aldo Carrera y el canciller Guido Di Tella. Estos últimos replicaban la posición oficial descarnadamente criminalizadora, que el gobierno reiteraría ese año en la Conferencia de Población y Desarrollo, en coincidencia con el Vaticano, arguyendo la “defensa de la vida desde la concepción” y la escasez de población en Argentina. Sin embargo, las voces de las feministas también se dejaron oír. La tercera nota dedicada al tema, publicada el 14 de agosto, fue escrita por una de las integrantes de Sin Moldes, con aval del resto del grupo. Allí se cuestionaba los límites a la autonomía de los cuerpos gestantes que implicaba la dicotomía ‘maternidad forzada’ o ‘aborto clandestino’. Se denunciaban las consecuencias, muchas veces, fatales que derivaban de esta clandestinidad, y se reclamaba por el derecho a la autodeterminación.

‘Sin Moldes’ se constituyó como grupo en una coyuntura particular, donde el aborto se convertía en un tema candente de discusión. En diálogo con redes de grupos y activistas feministas y de mujeres, sus integrantes contribuyeron a instalar el debate sobre el aborto en el escenario local, haciendo circular interpretaciones alternativas a las oficiales, colocando al aborto como una de las aristas de “toda esa otra realidad referida a las mujeres”. Como se marcaba en la nota del 14 de agosto, haciendo mención al lema de la Comisión por el Derecho al Aborto, que luego sería retomado por la Campaña: “No se puede legislar sobre el deseo. Sí se puede legislar para acabar con el sufrimiento de tantas mujeres y sus familias. Por eso, creemos que la solicitud más honesta debe ser ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR, ABORTO LEGAL PARA NO MORIR, y dejar en las mujeres la instancia de decisión de una maternidad voluntaria”.

Este 2018, 24 años después de estos sucesos, y en un contexto donde el aborto vuelve a copar la escena pública, esta vez llegando al recinto parlamentario, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito ha teñido las calles tandilenses de verde con los pañuelazos, y ha copado el espacio público con sus reivindicaciones. Este 2018, 24 años después, la segunda edición de la ‘Cátedra de Género, Sexualidades y Violencias’ de la Facultad de Ciencias Humanas realizó su encuentro de apertura con representantes locales y nacionales de la campaña. Esta coyuntura nos reclama “volver” sobre el pasado para dar cuenta de la actualidad de las luchas, revisar las genealogías locales de la demanda por el derecho al aborto y, más en general, de nuestros movimientos feministas y sexodisidentes. Nos exige estar en la plaza el próximo 8 de agosto, porque la historia también se hace (se hizo, se hará) en eso que algunxs llaman “el interior”.

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