Y en la Catedral se armó fila: hubo apostasía y bien colectiva

Tras días de incertidumbre y contra todos los pronósticos (meteorológicos), el domingo se despejó, lo que permitió la realización de un festival artístico, que fue el marco para el recibimiento de decenas y decenas de cartas hacia la apostasía colectiva. Actividades en el más pleno centro de Azul, a metros del corazón de la diócesis que, a nivel regional, congrega a las y los integrantes de la iglesia católica apostólica romana. Y no será la última jornada que se destine para abandonar ‘el rebaño’, más aún en el contexto de la campaña por la efectiva separación de la Iglesia y el Estado.

La convocatoria estaba planteada para tener su comienzo a las 16 de este último domingo. Y ya, a esa hora, había gente en la Plaza San Martín, caminando y tratando de no marearse (por el dibujo que forma la disposición de las baldosas), con sus cartas en mano. Y ya, desde esos tempranos minutos, comenzó a girar un cuaderno y en una de sus hojas, una gran pregunta: ‘¿Por qué apostatas?’ Pregunta que también se repetía en algunos carteles. “Por no pertenecer a una idea que nos oprime. Porque estoy en contra de las decisiones, en nombre de Dios, que ha tomado esta institución”, se dejaba leer en una de las primeras respuestas. “No soy afín a la iglesia católica, institución que históricamente ha asesinado, violado, robado e influido a través de un poder legitimado dudosamente. Es necesario desfinanciar a la iglesia para que dejen de vivir de nosotros”, escribió alguien, en el anonimato, y en el marco de un festival que no dejaba de invitar a la reflexión (como a varias y varios les suele pasar en domingo).

Quien se acercaba a la Plaza, frente a la Catedral azuleña, primero desembocaba a la mesa informativa, armada para la ocasión, con su carta, su documento de identidad, y las respectivas copias de ambos. Así se fueron arrimando azuleñas, azuleños, y vecinos de la región centro, dando cuenta de que la convocatoria había sido efectiva y había llegado a grupos de gente de los más dispares: desde adolescentes hasta adultos mayores, de las más diversas ideologías. Algunos, bautizados que la única vez que pisaron una iglesia fue en aquella lejana ceremonia; otros, decepcionados por una institución en la que alguna vez creyeron y confiaron. Todas y todos, en la tarde de este domingo 30 de septiembre, dieron comienzo a la formalización de la renuncia a la “Santa Iglesia Católica”, como alguna vez nombraron al rezar.

En la semana, un grupo de militantes de la organización de esta apostasía colectiva, hicieron una prueba en la diócesis, para que el domingo discurriera con el trámite sin problemas a la vista. Sin embargo, en esa oportunidad, se encontraron con la nueva poco buena de que la carta de apostasía debía estar certificada por un escribano público o por un sacerdote. Para las y los azuleños, eso encontraba solución al dirigirse a cualquier iglesia o a la sede de Tribunales, pero la cosa no resulta tan sencilla para las y los parroquianos de otras localidades. Por esa razón, si bien en los más de diez partidos (y sus respectivos pueblos) hubo quienes juntaron una buena cantidad de cartas, no hicieron tiempo para certificarlas y acercarlas este domingo hasta Azul. Por esta no menor razón, no se descarta la realización de una nueva jornada apostásica en breve.

Para el caso de las personas que llevaron ayer su carta al punto de encuentro en la plaza, efectivamente, tal lo acordado desde la diócesis, en el tiempo libre entre una misa y otra, un par de sacerdotes dispuso un espacio en el ingreso a la catedral, donde firmaron cartas que fueron llevadas en ‘contingentes’, sin inconvenientes ni desmán alguno. Quienes este domingo dieron el paso de abandonar la Iglesia católica y se llevaron la firma, por ejemplo, del presbítero Rafael Díaz, se encuentran en la dulce espera de la respuesta que les llegará desde la oficina del Obispado de Azul. Sabedoras de la demora del trámite, las personas organizadoras de esta apostasía colectiva realizarán el seguimiento de los procesos.

En ese ir y venir, entre la Plaza y la Catedral, que se prolongó hasta cerca de las 21, algunos agentes de la policía local tuvieron conocimiento del logo de la jornada… y lo deben de haber entendido lisa y llanamente literal: cuatro de ellos se dispusieron a centímetros de la puerta principal de la Iglesia, no fuera cosa que les militantes de la apostasía colectiva trajeran a la realidad aquello de que ‘la única iglesia que ilumina es la que arde’.

DEL FESTIVAL Y SUS DISCURSOS

Hace años que me separé de la iglesia. No creo en muchos de sus dogmas. Me considero agnóstica. Me molestan, además, las visiones de la Iglesia sobre el aborto y la negación de enseñar educación sexual. La crítica constante que hacen sobre homosexuales, lesbianas, travestis y transexuales todavía tienen una visión medieval. Si ellos pudieran, volverían con la inquisición, una especie de nazismo medieval”. Las reflexiones del cuaderno ya no sólo quedaban plasmadas en la hoja, sino también en el aire, mientras el vecindario motorizado daba la vuelta al perro, intentando dilucidar de qué iba ese amontonamiento en la plaza.

En un tiempo de cambio constante, entre la molestia y la resistencia, “hoy estamos aquí para elegir si quieren seguir siendo parte y darle poder a una institución que es cómplice de miles de acciones nefastas a lo largo de la historia de nuestro país; o quieren elegir no ser parte y cómplices de esas atrocidades”, señaló una de las jóvenes integrantes de la organización de la apostasía. “En estos tiempos en que ganar el mango es mucho más costoso y no alcanza, el Estado recorta los recursos económicos, cierra ministerios y, aún así, aporta económicamente por cada uno de los bautizados”, denunció, con su sombrero de bruja.

Pasadas las 17 y con febo aún en las alturas, desde el micrófono dieron cuenta de qué es la apostasía: “Es un trámite por medio del cual una persona bautizada en la Iglesia Católica puede desvincularse de ella”, y de esa manera, “la fe y la creencia de ustedes no sean utilizadas por una institución que estigmatiza a las personas que no son parte de sus dogmas”. A propósito del trámite, indicaron que “cualquiera puede llevar su carta y certificarla por un párroco en cualquier momento. Lo que se hizo hoy fue organizarlo para darle el carácter colectivo”.

El festival se nutrió de feriantes de libros, remeras, arte en macramé; pañuelos verdes, naranjas y violetas de CoopEva Textil de Tandil; vecinos de Tres Arroyos que trajeron sus producciones. En el tablado improvisado junto a la fuente (coronada por San Martín), tocaron: El Pelado del Subte, con sentidos y comprometidos discursos; el trío de Claudia Quiroga y su banda; Leila y Juan; V.A.R.D.O.; y Y.A.D.M. Entre tanto, vecinas y vecinos llegaban a la mesa de la Plaza, con sus cartas listas para ser firmadas y certificadas por los párrocos, quienes se quedaron con las originales y devolvieron las copias como constancia.

“REALIZAR ESTA APOSTASÍA EN AZUL TIENE UN VALOR POLÍTICO Y SOCIAL INMENSO”

Miradas del Centro dialogó con Luz Ramallo, militante del Partido Obrero de Azul e integrante de la organización de esta apostasía colectiva, acción concreta en un festival por la separación de la Iglesia y el Estado. “Integré el primer grupo que entró a la Iglesia Catedral a entregar la carta. Para mí, fue conmovedor”, contó a este portal, aún notoriamente emocionada. “Es algo que nos debíamos, una lucha que trasciende a nuestras vidas: tantos años de insertarnos en una iglesia sin elección… Porque cuando te bautizan, tan chiquitos, no podés elegir, no te consultan… Y encima te llenan de burocracia a la hora de tener que separarte”, indicó.

Tal lo analizado por quienes integran la organización de la apostasía, “ha sido la comprensión cabal del movimiento de mujeres y de todos los compañeros de las distintas organizaciones que nos acompañan en la militancia, de la necesidad de ir por esto, para quebrar esa asociación de la Iglesia y el Estado que nos ha traído muchísimo daño a lo largo de la historia”. Comprensión que surge del trayecto de Diputados a Senadores, del proyecto de ley por el aborto legal, seguro y gratuito, “que cayó por las presiones que metió la Iglesia católica apostólica romana”.

Ramallo también remarca que la de la apostasía, en la de la separación de la Iglesia y el Estado, “es una lucha que va a seguir, porque no va a ser fácil arrancarle a este Estado una decisión políticamente de envergadura”. En una de las reuniones del movimiento, además, votaron que entre las acciones concretas, exigirán la realización de una consulta popular vinculante, “para que salga el aborto legal, seguro y gratuito ya, y no sea una lucha sometida a la agenda de los partidos del Estado”. Planteos que se debe el pueblo argentino, ya que “no solamente hablamos de un proyecto de ley de aborto que se cayó: también hablamos de los abusos sexuales en manos de los curas, de matanzas, de crímenes de todo tipo”.

Asimismo, la referente del Plenario de Mujeres Trabajadoras del PO Azul resaltó que hay que aclarar aquello de que “el Estado es laico, por la última reforma constitucional. Es un mito. No es un Estado laico: sigue siendo un Estado confesional, desde el momento en que la Constitución, reformada en 1994, decidió mantener en su letra el sostenimiento del culto católico”. Sostenimiento económico, “que nos está costando caro”. Por ello, Ramallo señaló: “Esa Constitución reformada, como insertó la libertad de cultos, al mismo tiempo sometió a toda la población, aún a aquella no creyente, a que sostenga económicamente a una iglesia: la católica”, como parte de los fundamentos que los reunió.

Sobre la repercusión y la respuesta de la región, en virtud de las localidades que abarca la diócesis de Azul, la militante destacó que fue “impresionante. Si bien mucha gente no ha podido venir, en los puestos de libros, de pañuelos, y en las distintas expresiones artísticas, hay gente de la zona”. Esto recién empieza. Para nosotros, este es un punto de partida. Es el inicio de esta lucha que apostamos a que se vaya multiplicando y sea cada vez más numerosa.

Teniendo en cuenta que la importancia de Azul como sede de la diócesis, el realizar la apostasía en esa ciudad “tiene un valor político inmenso, porque estamos acá, frente a la Catedral y al Obispado, diciéndoles en la cara que queremos terminar con su injerencia en el Estado, que queremos separación definitiva ya”, subrayó, tratándose de una de las mujeres que promovió este hecho prácticamente inédito en una ciudad como la Cervantina. Movimiento el de la apostasía colectiva que tiene, además, “un valor enorme en lo social, con la participación de muchísima juventud, que explotó en la lucha por el aborto legal. Vimos en todas las ciudades cómo estudiantes secundarios y universitarios se pusieron a la cabeza, junto al movimiento de mujeres, en esa lucha”. En ese punto, puso sobre la escena la participación de las y los estudiantes secundarios en los Martes Verdes. “Están acá todas esas pibas y esos pibes que debatieron con nosotras, que participaron en las largas jornadas de lucha”.

Según Ramallo, el movimiento de esta apostasía “ha sido leído con mucha cintura política, porque se le reclamó a la Iglesia que estuvieran los sacerdotes para firmarnos las cartas, y en un ala, pusieron hasta un escritorio. Eran dos curas, recibiendo las cartas y certificándonos las firmas. Creo que tampoco tienen mucho resto para resistir”. Sí lamentó la referente la presencia policial, a la que ya están acostumbrados, siempre presentes “cada vez que nos movilizamos por nuestros derechos y en nuestras luchas”.

“HUBO GENTE QUE DIJO QUE HACÍA RATO NO FORMABA PARTE DE LA IGLESIA, PERO NUNCA LO HABÍA FORMALIZADO”

Agostina de Arzave (del colectivo El Chancho Feminista y el Movimiento de Mujeres Organizadas de Azul), integrante de la logística de esta apostasía, compartió a Miradas del Centro la “adrenalina” generada por la jornada de recibimiento de las cartas: “Estamos muy felices por lo que está pasando. Vino mucha gente, fue una gran convocatoria”. No se sabía qué pasaría con las firmas del sacerdote, más allá de tener el ‘sí’ de la diócesis, sobre las cartas que no estuvieran firmadas por escribano, si las recibirían o no. “Buscamos al cura y hubo una muy buena recepción. Nos hizo un lugarcito al lado de la Iglesia, avisamos por micrófono y fue acercándose la gente. De repente, hasta se había formado una fila apostatando”.

De Arzave también hizo mención a la recepción de la iniciativa en la región. Coordinaron con agrupaciones de Olavarría y Tandil, y de otras ciudades también pertenecientes a la diócesis, que en esta oportunidad no pudieron acercarse hasta Azul por esas nuevas condiciones episcopales de último momento. Esto no quita que, de todas formas, las y los interesados hagan llegar sus cartas a las iglesias de sus respectivas localidades. “Como Azul es el centro de la diócesis, lo hicimos para centralizar y darle una mano a la región“, afirmó la integrante de la organización de la jornada. Además, adelantó que prontamente difundirán un protocolo, por redes sociales, con los pasos a seguir para efectivizar el acto de apostasiar y así no ahuyentarse ni asustarse con ‘burocratismos’ que suelen surgir en el camino.

La gran intriga del colectivo de esta apostasía era cómo sería recepcionada, no ya de cara a la región, sino al interior mismo de Azul, con lo que ello significa y teniendo en cuenta el peso de la institución eclesiástica en la sociedad azuleña. “Hubo mucha gente, de todos los palos, incluso gente grande, que se acercó y que no se nos cruzó que podían venir. Pensamos que íbamos a ser las y los de siempre. Gente de todas las edades, incluso niñas de 16 también estuvieron apostatando“, refirió De Arzave, gratamente sorprendida. Era cuestión de pujar, para organizarlo, convocar, hacerlo y ponerle el cuerpo. “Salió muy bien y tenemos pensado repetirla, para recibir cartas de afuera, de gente que vive lejos y tienen que mandarlas sí o sí firmadas por escribano, por haber sido bautizada acá. La vamos a repetir y seguramente salga aún mejor“.

Un cartel y un cuaderno, a dúo, volvían sobre la pregunta: por qué apostatar. Desde Miradas del Centro le preguntamos a Agostina sobre cuáles habían fueron las razones que más escuchó en boca de quienes se acercaron a romper este ‘contrato’ con la Iglesia católica. Además de variados y extensos escritos, muchas personas se refirieron directamente a lo sucedido en torno al tratamiento de la ley para la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo: “Eso fue clave y, de hecho, fue lo que impulsó a toda esta movida explote”. No faltaron causas que giraron sobre la aceptación y el respeto a las identidades, diversidades y disidencias; el no sentirse representades. “Hubo gente que dijo que hacía rato no formaba parte de la Iglesia, pero nunca lo había formalizado con papeles, y esto les significó un cierre para eso“, destacó De Arzave.

La de este domingo es apenas un punto de partida. Así lo dejaron bien en claro quienes organizaron esta jornada de apostasía colectiva en Azul, extensiva a todos los rincones de la diócesis respectiva. En la mañana de este lunes, un grupo se dirigió nuevamente a la Catedral, para que las cartas sean formadas por el cura. Es probable que para dentro de un mes, o una fecha próxima, se realice una nueva recepción de cartas, “con más cuerpas para organizarse. En esta movida independiente, es cuestión de sumarse“. La idea es unir la movida de la apostasía colectiva con lo que están organizando desde el FESA (Frente de Estudiantes Secundarios de Azul), para empezar a debatir sobre Educación Sexual Integral.

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Mientras tanto, quienes quieran ir adelantando pasos en el trámite de apostatar, cada interesada/o podrá realizarlo en su ciudad, en su pueblo, en cualquier parroquia. Los sacerdotes se encargarían de elevar la carta al Obispado. Y si las musas no están cercanas al oído al momento de sentarse y escribir, en este mismo portal hemos compartido algunas cartas modelos para ‘copiar y pegar’. Las firmas rubricadas en estas cartas se deben certificar por un sacerdote o un escribano, y es indispensable que allí se indiquen: nombre y apellido; documento; edad; y datos de la parroquia, ciudad y año en donde fue bautizada/o quien exige su desvinculación de la Iglesia Católica. Se trata de un expediente personal, pero el realizarlo colectivamente demuestra el rechazo y repudio social acerca de la influencia de la Iglesia en el Estado.

Que se vengan las apostasías de todas partes (de la diócesis de Azul)

A pesar de todo, hicieron el Encuentro… ¡Y que se prepare Azul!

Al pastor se le van las ovejas (y los privilegios)