Las secundarias, a la cabeza de la lucha

Luego de la marcha del miércoles, cuando en Olavarría y el país se supo de los abusos sexuales a dos adolescentes en el local de una agencia de viajes, desde el Plenario de Trabajadoras hicieron su balance y destacaron el rol de las jóvenes muy jóvenes en la lucha feminista local. En el gris de la Ciudad del Cemento, brotes verdes y violetas encienden esperanza…

Las secundarias a la cabeza de la lucha

(por Plenario de Trabajadoras de Olavarría) La ciudad de Olavarría vuelve a ser noticia nacional por la repercusión que tienen las denuncias de violaciones y abusos a las mujeres. Hace un año atrás, estábamos movilizadas por justicia para Romina Balaguer, y de manera sistemática este tema ha generado masivas movilizaciones en la ciudad, ante distintas denuncias y ante cada convocatoria del movimiento de mujeres. Desde organizaciones que acompañan a sobrevivientes y víctimas de abuso denuncian que hay más de 70 pedófilos y violadores sueltos en nuestra ciudad.

En un marco donde las jóvenes de secundarios están organizándose y luchando por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, es que sale a la luz este caso. Dos jóvenes (menores de edad) denuncian que, en el boliche Brooklyn de la ciudad, consumieron una bebida a la que se le había agregado un sedante, y que luego fueron violadas por Néstor Pola y Juan Garay. Este último trabaja como coordinador para la empresa London Travel, una agencia de viajes y turismo estudiantil, adonde condujeron a las chicas para abusarlas. En este momento, sólo Pola se encuentra detenido, mientras Garay permanece prófugo. También, por redes sociales, está acusado de cómplice Kevin Dumerauf, relacionista público del boliche y coordinador de viajes en la misma empresa. Éste último fue señalado por mujeres como responsable de proveer bebidas con sustancias sedantes en otras ocasiones.

Ante la bronca, fueron las mismas estudiantes secundarias las que decidieron convocar a una marcha y escrachar tanto el boliche como a la agencia de viaje. Más de 200 personas (en su mayoría estudiantes y jóvenes) se movilizaron por el centro olavarriense, a pesar de la intensa lluvia, visibilizando éste y varios casos conocidos en la ciudad y exigiendo justicia.

El Estado es responsable

Hace varios meses que se viene denunciando por redes sociales que en distintos bares y boliches se ‘empastilla’ y droga a adolescentes. El Municipio (gobernado por Ezequiel Galli, intendente del PRO) ha hecho oídos sordos a estas denuncias y sólo intervino ante la repercusión pública de este aberrante caso y de la manera más cínica: clausurando el boliche por ‘exceso de capacidad ocupacional’ y ‘presencia de menores’. Bajo estos argumentos, serían escasos los locales nocturnos habilitados; sin embargo, estos lucrativos negocios funcionan sin ningún problema. Se trata de una maniobra para esconder la propia responsabilidad gubernamental y desviar el foco, evitando poner de relieve los numerosos casos de abuso denunciados. En el extremo del encubrimiento, la dirigente olavarriense de la Juventud de Cambiemos (Maru Aramburu) defendió al acusado de encubrimiento y manifestó que “no hay que hablar sin saber lo que pasó”.

La celeridad de los funcionarios judiciales también habría que explicarla por la conmoción de la opinión pública nacional. Si es que su denuncia es tenida en cuenta, la mayoría de las víctimas deben sobrellevar el proceso judicial en soledad, cargando con la totalidad del costo económico y enfrentando la revictimización. Si hay un denominador común para ellas es el de la impunidad, ya que la mayoría de los abusadores permanece en libertad, como lo denuncian las organizaciones. Incluso hay victimarios prófugos de la Justicia, como Agustín Casado, hijo del poder, implicado en el abuso sexual de dos adolescentes.

Organización y lucha

El inmenso movimiento de mujeres ha sabido poner de relieve la responsabilidad estatal ante la violencia que sufrimos. El Estado es promotor y cómplice de la opresión de las mujeres y del conjunto de los explotados. Por eso, bajo distintos gobiernos se ha sostenido el régimen del aborto clandestino, como herramienta de disciplinamiento social y de nuestros cuerpos. Estamos dando la pelea en las calles por la conquista de la educación sexual laica, científica y con perspectiva de género y del aborto legal, lucha en el cual las compañeras secundarias son la parte más activa. Los casos de violación que hoy son denunciados en nuestra ciudad son la respuesta brutal de este régimen opresor y machista ante nuestra lucha.

El Estado deja pasar estos ataques como una forma de castigar y aleccionar a las mujeres. Tenemos el ejemplo de la sentencia a ‘La Manada’ en España, donde la Justicia determinó que la existencia de violación (o no) depende de la resistencia que ejerza la víctima y no del accionar de los victimarios. La respuesta ante esto han sido las masivas movilizaciones en contra de la sentencia judicial. El movimiento de mujeres se levanta en todo el mundo.

Por esto, hay que estar más organizadas que nunca, denunciando a los distintos responsables de las violencias que sufrimos las mujeres todos los días. La organización y la lucha son las únicas herramientas con las que contamos para acabar con este régimen de opresión y explotación hacia nosotras.

No están solas