Plantas versus zombies: Fotosíntesis, diversidad y nombres científicos

Los videojuegos también pueden ser una fuente de conocimientos sobre la capacidad de la naturaleza. Nota de Víctor Ardiles, Curador del Área de Botánica del  Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN) compartida desde  el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile.

A partir de este simpático e interesante videojuego para PC y smartphones, queda absolutamente claro que la mantención de los ambientes terrestres después de que un apocalipsis zombi acontezca, dependerá en gran parte de la sobrevivencia de organismos FOTO (luz)-AUTO (sí mismo)-TROFOS (que se alimenta), como las plantas (Reino Plantae), es decir, organismos capaces de alimentarse a partir de la energía lumínica de sol: Fotosíntesis.

A partir de conocer la existencia del juego «Plants vs. Zombies», me ha impresionado la idea y su dinámica, como bien se define en el siguiente párrafo«…los jugadores colocan diferentes tipos de plantas y hongos, cada uno con sus propias capacidades ofensivas o defensivas únicas, alrededor de una casa, con el fin de detener a una horda de zombies de llegar a la casa de los vecinos» (Fotografía 1).

Uno de los aspectos más interesantes es que ya no es el ser humano y sus máquinas bélicas las que luchan contra estos seres enloquecidos por un virus mutante, si no que son plantas de diversos grupos e inclusive hongos que utilizan sus armas biológicas, disparando diversas municiones con el fin de destruir zombis, ¡muy creativo! Al jugar, se observa que los personajes son, en su mayor parte, plantas cultivadas, como las papas (Solanum tuberosum L.), sandías (Citrullus lanatus (Thunb.) Matsum. & Nakai), calabazas (Cucurbita maxima Duchesne), apios (Apium graveolens L.) y girasol (Helianthus annuus L.).

Esto tiene sentido si consideramos que las variedades de plantas cultivadas proveerán de alimento para los sobrevivientes de la batalla de las plantas v/s zombis. Particular es el personaje de la planta carnívora o, mejor dicho, insectívora, para no imaginarnos un trozo de “lomo” entre el aparato de captura de esta supuesta especie de “atrapamoscas”. A propósito, en Chile habita una especie de planta insectívora que habita terrenos muy húmedos o inundados del sur, Drosera uniflora Willd:

 

Drosera uniflora. Planta insectívora que habita suelos inundados del sur de Chile. Complementa su dieta con pequeños insectos.

Otros personajes del juego son los clásicos hongos de pie y sombrero que, a diferencia de las plantas, se alimentan por absorción y no requieren de luz para su nutrición (Reino Fungi). Son microscópicos o visibles a simple vista, constituidos por quitina y degradan o descomponen la materia orgánica, siendo vitales para el reciclaje de nutrientes a nivel global (nutrientes medidos principalmente como Carbono, Fósforo y Nitrógeno). Sus municiones, al parecer, corresponden a compuestos químicos sedantes típicos de los géneros Amanita o Psiloscybe:

 

Hongos en una de las etapas del juego Se observa el uso de defensas paralizantes o sedantes.

Desde la perspectiva evolutiva, debieran estar personificadas en el juego las Algas, ancestros de las actuales plantas terrestres y dominantes en océanos y en los diversos humedales de los ecosistemas terrestres. Son responsables de la producción primaria en ecosistemas acuáticos (Fitoplancton) y proveen también alimentos como el alga Nori, utilizada en sushis (Porphyra umbilicalis Kützing). Asimismo, organismos procariontes foto auto trofos, como las cianobacterias, también contribuyen en gran medida con la producción de oxígeno y nos proveen de alimento, como la spirulina (Arthrospira maxima Setchell & N.L.Gardner).

De esta manera las algas podrían perfectamente utilizar como munición los mucilagos o carbohidratos que producen, de consistencia pegajosa y adherente que ante hordas de zombis podrían hacerlos resbalar o simplemente dejarlos inmóviles por lo pegajoso del compuesto.

A partir de este cordial análisis botánico de plantas v/s zombis logramos vincular tres grupos diferentes de organismos: plantas, algas y hongos, los que contribuyen sustancialmente a la diversidad bilógica del planeta y al funcionamiento del medio ambiente, cuya nomenclatura taxonómica (nombres científicos) está regulada en los últimos años por el Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas (Código de Melbourne 2011 ).